¡SALVEMOS AL HOMO PHOTOGRAPHICUS!

13 de noviembre, 2018 - General - Comentario -


 I.GUISADO

 

Fotógrafo, del latín homo photographicus, dícese de un ser casi invisible que cohabita con el resto de los humanos, revoloteando a su alrededor, capturando los momentos que luego se coleccionan. Sin embargo, poco se sabe hoy de este espécimen y eso no es más que porque, hasta hace poco tiempo, solo vivían en cuevas de luces rojas.

 El homo photographicus tiene muchas formas. Los hay más grandes y más pequeños, algunos que ya peinan canas y otros que apenas levantan dos palmos del suelo. Hay algunos que aún conservan rasgos de cuando vivían en las cuevas y se vuelven translúcidos cuando les da el sol y otros que pasan tantas horas debajo del astro rey que tienen el cuerpo a dos colores. Lo que sí es cierto es que den ninguno se conoce rostro, ya que siempre andan con un objetivo delante de las narices.

Su hábitat natural suelen ser eventos sociales, acompañando así al resto de homo sapiens desde el día que nacen (en serio, la fotografía de partos es un campo que está pegando fuerte), hasta casi el día que dejan de ser (afortunadamente, la fotografía de muertos ha pasado a mejor vida), pasando por todos los grandes logros de la vida de una persona. Sin embargo, y aquí viene lo peor, el fotógrafo se encuentra en grave peligro de extinción.

Igual que los mosquitos se ven amenazados por los repelentes, el homo photographicus se ve gravemente, tristemente y comúnmente amenazado por una nueva evolución del ser humano: el homo tecnologicus o, lo que es lo mismo, el amigo que dice que tiene un móvil con una super cámara, que le ha costado una cantidad indecente de dinero y que para qué vas a llamar a un fotógrafo. Porque en móviles sí, pero en fotos no se puede invertir de dinero ¿Estamos locos?

Además de con las cámaras de los móviles, el homo tecnologicus cuenta también con herramientas de ultimísima tecnología para la edición de las mismas, tales como el Paint, los efectos de Instagram o, para los más puristas, las apps que le dan a las fotos el aspecto de cámara analógica - que ríete tú del efecto-. A este espécimen, se le dan especialmente bien las manualidades: allá donde ve una firma, mete tijeras e intentan de todas las maneras posibles hacer invisibles las marcas de agua que intentan combatir esta afición. Por supuesto, también presenta una grave intolerancia a mencionar o citar a ningún fotógrafo en ninguna de sus redes, aunque luego se indignen si el presidente no cita en su tesis.

Afortunadamente, no todo es malo en esta historia, solo queda esperar. Esperar a la siguiente evolución (que todo apunta que se va a ser homo influercicus, con sus fotos totalmente estudiadas y de gran profesionalidad) y rezar para que traigan arreglado de fábrica la alergia al citar y reprogramado la afición a las manualidades de corta y pega. Mientras tanto, los marcaremos con agua.

Rosa Ocaña
13 de noviembre, 2018
Buen artículo. Defendamos de una vez por todas que ser fotógrafo es algo más que un hobbi o una aficion que es una profesión muy digna y muy currada. Ánimo chicos. Un beso fuerte a todos.
Espero como mínimo una entrada al BLOG por semana.

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